Doña Hilda brilla, como el maíz

Hilda Bustamante fue maestra durante toda su vida. Desde hace algunos años se jubiló y hoy comparte sus saberes gastronómicos desde las Escuelas Campesinas de Cocina. Su historia es la de una mujer solidaria e inquieta, que ama el maíz y que quiere que muchas otras personas se contagien de su pasión.

Hilda Bustamante de Escuelas Campesinas de Cocina
Hilda Bustamante es parte de las Escuelas Campesinas de Cocina. Uno de sus principales recuerdos con el maíz es el cofio. ¿Saben qué es?

“Los paisas estamos fuera del país cuando estamos sin arepas”. Con esta frase, Hilda, conquistó las miradas de las más de 50 personas que, el viernes 21 de julio de 2023, se dieron cita en Atizando el fogón para hablar sobre las memorias, tradiciones e historias del maíz. 

Hilda tiene una sonrisa enorme, tal vez tan grande como su corazón, el mismo que, desde que comenzaron las Escuelas Campesinas de Cocina ha sabido compartir con las demás mujeres; pero, no solo con ellas, también con curiosos del proyecto, asistentes a charlas, estudiantes o simplemente personas que tienen algún interés en la cocina. 

Su historia como fogonera, guisandera, cocinera, todas palabras llenas de dignidad, comenzó hace tantos años que a veces le falla la memoria. Hilda fue maestra de primaria durante toda su vida y lo que sí tiene presente con exactitud es que, todas las vacaciones, junto con una de sus grandes amigas, se iba para los barrios más vulnerables de Medellín a dar cursos de cocina tradicional. 

Enseñábamos de cocina tradicional, a cocinar con los guineos, el frijol, la cidra, la arracacha. Lo que hacíamos era combinar los conocimientos con la supervivencia, entonces, no solo enseñábamos a cocinar, también hacíamos que la comida rindiera”. 

De ese hacer que la comida rindiera, recuerda el “arroz milagroso”, un arroz que se secaba y, al otro día, se le volvía a echar agua y se volvía a secar. “Quedaba como un arroz soplado; pero, se volvía milagroso porque alcanzaba para todo el barrio”. 

Hilda terminó su historia como maestra, aunque toda aquella persona que haya enseñado sabe que esas historias jamás terminan. Si fuera preciso usar otras palabras, podríamos decir que Hilda se jubiló. Fue en ese momento donde decidió, junto con su esposo Julián, su gran compañero de vida, viajes y aventuras, que se iría a vivir a El Carmen de Viboral, territorio que hoy entiende como propio y en el que dice vivir la verdadera jubilación.

«Tenemos una verdadera jubilación, porque vivimos un tiempo de júbilo».

Hilda Bustamante
Doña Hilda compartiendo sus conocimientos.

Conectarse con otras para ser una misma

Doña Hilda, como se le suele decir, no por distancia sino por respeto, fue una de las primeras mujeres que atendió el llamado de las Escuelas Campesinas de Cocina. Para Verónica Tatiana Gómez Montoya, co-fundadora de este proyecto, “es una mujer sabia, gran conocedora del maíz y a la que le gusta conversar y compartir su conocimiento”. 

Sus compañeras coinciden con ella, pues la ven como un referente de la pasión por la cocina, como una investigadora natural y una apasionada. “Todo el tiempo se le ve curiosa”, “siempre quiere saber un poco más”, “está dispuesta a entregarnos siempre sus saberes”. Son algunas de las palabras que se escuchan cuando tratan de describirla. 

Por su parte, Hilda recuerda con pasión el primer día que asistió a las escuelas. “Yo llegué a decir que entre los mejores recuerdos que tenía del maíz era el cofio. Y una compañera había llevado cofio hecho. Nos pusimos a comer y a disfrutar de ese hermoso sabor de la infancia y de ese recuerdo común que nos daba este alimento”. 

Además de doña Hilda, un miembro infaltable a nuestros talleres es su esposo Julián, otro conocedor de los alimentos que, con sus historias y curiosidades, nos acompaña en este viaje en el que ella se conecta para ser con otras y en el cual él sigue siendo no solo el mejor compañero, también el que ella eligió.

De izquierda a derecha, la primera persona que observan es a Julián, el esposo de doña Hilda hace décadas.

El alimento sagrado

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